domingo, 10 de diciembre de 2017

El elefante rosa



Stephen, era adicto a las drogas, al alcohol, al tabaco y también a las mujeres. 

No ganaba lo suficiente para pagarse todos los vicios, así que tenía que dedicarse al trapicheo. Hoy, tenía un encargo. No se trataba de lo habitual, llevar un paquete del punto A al punto B. Lo de hoy era más… sucio. Dar un toque de advertencia a un tipo. “El toque” consistía en romperle un par de dedos.

Allí en local El Elefante Rosa, en una de las mesas, lo localizó. Parecía estar escribiendo algo. Entonces lo entendió, le iba a dar donde más le dolía, en la herramienta con la que se ganaba la vida. Seguramente pudiese seguir escribiendo con sus otros ocho dedos, pero… va. A Stephen que más le daba, no le pagaban para pensar.

Se acercó a aquel tipejo. Sin mediar palabra, con una mano le agarró del brazo, con la otra un par de sus dedos y tiró de ellos hacia arriba hasta que hicieron Chrracckk Am parrrtttirrr dhe ennttoncees ssskeguro quee ua noo porddria essscibir dan biennn. El imbieccin hambiaa rezcibudo lo syo.

15/09/2017

Fuente imagen: https://pixabay.com/es/elefante-rosa-animales-297205/

domingo, 3 de diciembre de 2017

Inventos


Inventos Inc era la empresa de moda en casi todo el mundo. Te subscribías, pagabas una cuota, y cada mes sin falta, te mandaban algo por paquete postal ¿El qué? Ahí estaba la gracia, nunca sabías que te iban a mandar. Pero mal no se les debía de dar cuando la gente hablaba tan bien de esta empresa. Simplemente pasado unos días calificabas del uno al diez si te había gustado.

Hoy llegó mi paquete. Como era habitual solo ponía el membrete de la empresa y mi dirección nada más.

Sentí el cosquilleo en mis dedos. Lo llevé a la mesa del salón, lo sopesé, no me atreví a agitarlo por si estropeaba el interior. Tras un suspiro me decidí a abrirlo. Papel marrón aséptico, forma cuadrada.

En el interior una caja cuadrada, claro era obvio. La cuestión es que... era como de plástico, no vi como abrir aquello ¿Ya está? ¿Esto era todo? ¿Un cubo de plástico cuadrado? ¿Y si que había alguna forma de abrirlo?

Probé a apretar con los dedos, los laterales, las esquinas... nada. Me quedé mirando el objeto con cara de consternación. No podía ser... menudo desengaño. Un timo. Decidí dejarlo allí y seguir con mis cosas.

Al cabo de un rato algo me llamó la atención por el rabillo del ojo. Una luz. Me giré, y me quedé pasmado al ver que el cubo había comenzado a refulgir. Acerqué la mano para comprobar si estaba caliente no.

- Joder... - Susurré – Al menos sirve para hacer luz – Me lo llevé a la cocina y seguí fregando los cacharros, quería tenerlo cerca y comprobar si había alguna otra transformación. Y así fue, al cabo de unos minutos comenzó a vibrar – Esto era alucinante, pero me comenzó a preocupar. ¿De verdad era seguro?

Dejé lo que estaba haciendo, me senté junto al cubo, como quien mira el televisor. Habría que tener paciencia. Y sí, mi actitud dio sus resultados. Se escuchó una voz femenina salir del objeto - Inicio de la cuenta atrás. Diez, nueve, ocho...

Me alarmé ¡La cuenta atrás para qué! ¿Iba a explotar, a despegar, a hacer algo? No supe qué hacer, no iba a arrojarlo por la ventana ¿O sí? No, le podría caer a alguien a la cabeza. Me levanté – siete, seis, cinco...

No me atreví a tocarlo, las manos me sudaban, me alejé. Me quedé junto al marco de la puerta - Cuatro, tres, dos...

Bueno, pase lo que pase ya es tarde para huir – uno... - Entrecerré los ojos

- El sistema ha sido armado. No mueva el producto o hará detonación. Para desactivarlo tiene que conseguir que se subscriban diez personas más a Inventos Inc, antes de diez días. Gracias por su colaboración.

29/10/2017

Fuente imagen: http://www.dressityourself.co.uk/hire/packages.html

domingo, 26 de noviembre de 2017

Un viejo amigo



- ¡Roberto! ¡Cuanto tiempo! ¿Cómo te va? Joder… como pasa el tiempo. Se te nota en las arrugas. ¿La vida no pasa en balde eh? Ja, ja, ja Pero tío… ¿Qué ha pasado con tu pelo? Con esa melenaza que tenías, me acuerdo de cuando te ponías gomina y presumías de ella ¿Y esa barriga que te ha salido? La cervecita ¿Eh? Ja, ja, ja. Joder macho ¿Ya no llevas el anillo de casado? ¿Y esos críos son tuyos? ¿¡Tres!? ¿Y ese bastón? ¿Acaso también estás jodido de la espal…? ¡Eh… espera! Donde demonios vas con el bastón. ¡Esperaaaaaaaa! -

14/09/2017

domingo, 19 de noviembre de 2017

De sol a sol



Juan Enriquez trabajaba con tesón en el campo, mimaba sus arbolitos y les realizaba todos los cuidados necesarios. La poda en el crudo invierno. Los riegos de primavera. Los tratamientos en el caluroso verano. Y la dura pero gratificante recolección de frutos en otoño.

Todo eso cambió el día en el que al llegar como cada mañana en su bicicleta, se encontró con su casita de aperos abierta. Se le cayó el alma al suelo. De sus herramientas no quedaba nada. Solo un martillo doblado y oxidado. 

Aquello era un desastre total para la ajustada economía de Juan. Le costaría una fortuna tratar de conseguir de golpe las mochila de pulverizar, las azadas el pico… y un largo etcétera que se había comprado a lo lo largo de los años y que ahora se habían esfumado de un plumazo.

Se sentó en el suelo y allí se echó a llorar. Ni los ángeles, ni ningún ser divino, se apiadó del pobre y trabajador Juan. Que se preguntaba, porqué había sido castigado de aquella forma. 

Al hombre ya no le quedaba familia, el campo era su hijo, al que ahora se veía incapaz de mantener. Tuvo que vender el campo. Y como ocurre en estos casos, cuando lo que te llena el alma desaparece, el cuerpo se marchita. Juan murió un mes mas tarde. 

12/09/2017

domingo, 12 de noviembre de 2017

La nota


“...Si quiere volver a verla, ingrese la cantidad en la cuenta 
indicada”

Así finalizaba la nota. La arrugó, maldijo algo ininteligible y la arrojó al suelo.

No habían palabras para describir la angustia que sentía. Tenía el estómago revuelto, con ganas de devolver. Pero es que ahora solo dependía de él mismo. Acostumbrado a tener su apoyo, ahora tenía que hacerse el ánimo. No había alternativa.

¿De dónde iba a sacar tanto? Sus cuentas no es que fuesen abundantes precisamente. Pensó en hacer alguna barbaridad, en infringir la ley. Pero no, hacerlo sería ponerse a su mismo nivel. Sintió vértigo, la iba a perder. 

Puso la televisión con intención de distraerse, pero su mente estaba en otro lado. No se centraba en nada. Miró de nuevo aquel papel arrugado del suelo. Tal vez se le escapó algo, tal vez hubiese algún resquicio. Recuperó el papel, lo leyó de nuevo, no, no había nada a lo que poderse agarrar.

“Estimado cliente, el próximo 31 de diciembre finaliza el periodo gratuito de prueba de nuestro canal de pago por visión. Nuestra emisión le espera. Si quiere volver a verla, ingrese la cantidad en la cuenta indicada”

08/09/2017

domingo, 5 de noviembre de 2017

El final de la cuenta atrás


Había llegado el gran día. Para lo que me había estado preparando tanto tiempo. El culmen de mi carrera profesional.

Habría muchas personas pendientes de mi, a través de sus televisiones. Estaba previsto que la cuenta atrás sería el momento más visto de la televisión en muchos años. 

Me vestirían, me ayudarían y sería tratado como un bebé en brazos de su madre. Pero aquí cada uno tiene su misión. Y yo, por supuesto, también tenía la mía. 

Avanzo lento, me colocan en el habitáculo. Sonrío, esto va a ser genial. El día más feliz de mi vida. El día en el que yo, el asesino en serie más famoso del mundo, sería ejecutado en la cámara de gas.

05/09/2017

Fuente imagen: http://www.pczeros.net/2011/05/reloj-cuenta-regresiva-para-blogger.html

domingo, 29 de octubre de 2017

El árbol de la vida


Hay momentos en los que claramente decides tu futuro. ¿Ciencias o Letras? ¿Universidad o Trabajo? ¿Chica rubia o chica morena? 

Cada uno de estos caminos, abre a su vez muchos más, como las ramas de un árbol. O mejor aún, como sus raíces. Que se entierran en el suelo en busca de agua y nutrientes.

Todo esto, todas las decisiones de nuestro pasado definieron cómo y quiénes somos. ¿Y si pudieses hablar a tu “yo” de hace veinte años? ¿Cambiarías algo? ¿Te enviarías algún mensaje? 

El caso es que no se puede. Hasta que no inventen la máquina del tiempo. Pero siempre nos quedará aquello de… ¿Y si hubiese escogido distinto? Tal vez ahora sería millonario, o más feliz, o tal vez estaría ya a dos metros bajo tierra. 

A veces… Estas decisiones no son tan evidentes. Y son las que más duelen. ¿Y si le hubiese llamado para decir “Te quiero”? ¿Y si le hubiese dicho que no saliera de casa aquel día? 

El árbol, el árbol algún día acabará viejo y seco. El árbol morirá, dejando en su silueta, en las grietas de su corteza, el recuerdo de lo vivido ¿Y lo mejor? Lo mejor es que sus hojas secas abonaron la tierra, su oxígeno dio aire fresco a la mañana. Y su sombra y su tronco cobijaron a multitud de seres ¿Lo sabe el árbol?

04/09/2017